Texto: Joan Ramon Pastor Planas
Fotografía: Marina Toufexi
Mirador en Stegastein, Aurlandsfjellet
Si algo caracteriza a Noruega es su gran riqueza natural: la
mezcla de roca, agua, aire y vegetación en toda su variedad de formas y colores
conforman un gran mosaico que se extiende desde las playas de arena del sur
hasta las gélidas rocas del círculo polar Ártico.
En un país con un clima tan frío y una orografía tan extrema
y exuberante la comprensión del entorno natural se convierte en una obligación
y al mismo tiempo en una oportunidad de crear una intervención arquitectónica
única. En muchos casos esta intervención no puede aspirar más que a ser un
pequeño hito en el paisaje, un punto de atracción, una guía dónde el espectador
se pueda orientar y tener una referencia en la inmensidad de una naturaleza
abrumadora.


