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lunes, 14 de noviembre de 2011

Francisco Mangado | Auditorio Municipal Teulada-Moraira

Fuente: Europaconcorsi, Francisco Mangado, Arquitectura Viva
Fotografía: Juan Rodríguez




Teulada-Moraira es uno de esos municipios duplicados físicamente. Bien pudiera haberse llamado Teulada de arriba y abajo, o Moraira de arriba y abajo. El caserío de Teulada está en la montaña, el de Moraira más hacia abajo, siguiendo un valle de unos cinco kilómetros a orillas del mar Mediterráneo. Una situación administrativa que no se corresponde con la realidad física.

El edificio del nuevo auditorio es un puente de unión entre ambas realidades físicas del municipio. Una referencia que permite ver y ser visto desde ambos puntos.

domingo, 27 de febrero de 2011

Patxi Mangado | Exposición en Madrid

"La arquitectura tiene que implicarse más con la realidad económica y social"
Una exposición recorre la obra del arquitecto Patxi Mangado
Artículo en EL PAÍS. M. JOSÉ DÍAZ DE TUESTA - Madrid - 23/02/2011


Patxi Mangado (Estella, Navarra, 1957) es uno de los arquitectos más prolíficos de los últimos años. Le ha tocado vivir una época para su profesión privilegiada, que le ha permitido desarrollar una obra extensa y a menudo premiada. El Círculo de Bellas Artes le dedica, hasta el 10 de abril, en la que a través de 28 maquetas de proyectos y concursos y de 14 diseños industrial, recorre una gran parte de su producción arquitectónica: el archifamoso Pabellón de España para la Exposición Universal de Zaragoza (2008), de bambú y cerámica, el Centro municipal de Exposiciones y Congresos de Ávila, el Museo Arqueológico de Vitoria o el Palacio de Congresos de Mallorca.

"Es un arquitecto comprometido con la sociedad, con las vanguardias, con los presupuestos económicos y con el servicio a la sociedad", destacó su colega y presidente del Círculo, Juan Miguel Hernández de León, durante la presentación de la exposición.

El protagonista, contrario siempre a la arquitectura estrella ("de nuevos ricos") que tanto ha proliferado en tiempos recientes, destaca que la arquitectura "hay que vivirla y debe ser cercana a la sociedad a la que sirve". Docente en la Universidad de Navarra desde 1982 y profesor invitado en las universidades de Harvard, Yale y en Politécnica de Lausana, advierte que la arquitectura española está en proceso de emigración. "Me dan pena los jóvenes, de ser éste un país admirado por el apoyo a su arquitectura a ser un país donde se está acabando. Se están rebajando mucho los honorarios y se machaca al arquitecto".

Más optimista se muestra con el futuro. "Hay debates que reflejan que necesariamente va a haber una revisión interesante, que dará lugar a una arquitectura más implicada con las realidades económicas y sociales, con más carga ideológica, lo que no significa que disminuya la calidad", considera Mangado, que promueve también la Fundación Arquitectura y Sociedad para favorecer sinergias entre la arquitectura y otras disciplinas, como la filosofía o la economía.

La exposición, comisariada por Ariadna Cantís, se completa con un vídeo-entrevista realizado por Juan Rodríguez en el que Álvaro Siza o Rafael Moneo, entre otros, hablan de su obra. Pero donde también surge el perfil más personal de este arquitecto dotado, según Hernández de León, "de una gran intensidad poética".

martes, 7 de septiembre de 2010

Construir la Arquitectura | Reseña de Francisco Mangado


Francisco Mangado.
Construir la arquitectura,
de Andrea Deplazes, no es un texto de construcción al uso. Habitualmente, este tipo de publicaciones hacen gala de un enfoque muy específico y, en unos casos, acaban como un catálogo de recetas y detalles y, en otros, como una colección de narraciones constructivas de proyectos ya conocidos. Pocos, no obstante, plantean la construcción como una realidad proyectual en sí misma, intentando explicar que la configuración material del proyecto nunca es algo añadido a posteriori sino que, por el contrario, forma parte, está implicada conceptual y operativamente en los fundamentos mismos de cualquier propuesta de edificio. En nuestro país esta actitud, probablemente inaugurada por el arquitecto y profesor de la ETSA de Barcelona Ignacio Paricio, va cuajando cada vez más en los departamentos de construcción, pero aún se hacen necesarios textos y actitudes que, como es el caso, superen la tradicional separación de éstos con los departamentos de proyectos.

El texto de Deplazes, fruto del trabajo colectivo realizado por la Cátedra de Construcción de la Escuela de Arquitectura de la ETH de Zúrich, donde imparte clases desde 1997, es un magnífico ejemplo de esta manera tan física de entender la arquitectura. A lo largo de sus páginas hace un alarde de su vasto conocimiento de la disciplina y, lo que es mejor, la organización del libro, en coherencia con los objetivos, alterna de una manera fácil y legible los conocimientos más específicos de los materiales y elementos constructivos con los más genéricos que se refieren a su historia y a las distintas maneras en que han influido y condicionado la arquitectura misma. Se trata de un libro, pues, que no sólo enseña construcción desde una perspectiva técnica, sino que hace pensar respecto al porqué de la forma construida, dotando a las decisiones materiales de una profundidad y un sentido ideológico de gran altura.

La publicación se estructura en cinco grandes capítulos. El primero se refiere a los materiales. El ladrillo, el hormigón, la madera, el vidrio, el acero y el aislamiento y sus variantes, ocupan en esta parte del libro apartados específicos, todos ellos ordenados con el sentido histórico al que nos referíamos y cuajados de ejemplos construidos razonados y bien ilustrados. Toda una lección de historia de la arquitectura vista desde los materiales. El segundo capítulo hace una referencia a las distintas partes fundamentales que construyen el edificio. Aquí la cimentación, el muro, el hueco, los solados, la cubierta y las escaleras, además de utilizar el recurso a la ya citada referencia histórica, son analizados de la manera más arquitectónica posible, hasta el punto de que uno llega a pensar que si cualquier edificio, al margen de otras consideraciones, siguiese las reflexiones y los principios desplegados a lo largo de este capítulo, tendría probablemente asegurado una alta valoración en lo que a su bondad arquitectónica se refiere. Deja Deplazes la estructura para un capítulo específico, un capítulo de lectura obligada para todo arquitecto. Esta sección cambia su organización interna y, en vez de ofrecer una relación histórica secuencial, procede a una visión más integrada donde los edificios, independientemente de su tiempo, se interrelacionan y juzgan según criterios conceptuales. Esta visión atemporal de los fundamentos y los tipos estructurales se complementa con referencias a los diferentes resultados espaciales y efectos tectónicos que éstos implican, utilizando para ello tanto edificios reconocidos de la arquitectura como construcciones tradicionales que, muy a menudo, resultan ser ejemplos más claros a la hora de entender estos conceptos.

Después de este sintético y, yo diría, ejemplar capítulo centrado en los principios estructurales, el libro dedica los dos últimos a las referencias: referencias de proyecto y de detalles constructivos. La presentación de éstas, los dibujos y los códigos utilizados, resultan enormemente claros y didácticos, siendo digno de mención este aspecto por cuanto no es habitual un esfuerzo similar en hacer más inteligibles los contenidos gráficos. Este hecho también permite realizar un estudio comparativo de las distintas soluciones y asegura un ejercicio académico que, creo, es indispensable. No obstante, conviene decir que, siendo la selección de ejemplos de indudable calidad, ésta peca de demasiado específica, por cuanto la mayoría de los proyectos, si no la totalidad, pertenecen a soluciones suizas o centroeuropeas. Esta selección es lógica si tenemos en cuenta la procedencia del autor y, desde luego, a quién va dirigido el manual en términos académicos. De hecho, la normativa suiza viene a ilustrar y a regir la mayor parte de los proyectos y detalles desgranados en el texto. Pero también es verdad que la ambición y la calidad del libro, en coherencia con el carácter más general y universal de los primeros capítulos, podría haber sugerido una mayor presencia de otros ‘modelos constructivos’. En cualquier caso, todo ello se puede suplir con un juicio crítico respecto a lo ofrecido por estos ejemplos, capaz de extraer principios más generales acordes con un pensamiento arquitectónico más reflexivo. Teniendo en cuenta que el libro pretende ser fundamentalmente de texto —aunque sin duda es un libro de lectura muy recomendable para cualquier arquitecto— este ejercicio es, en todo caso, positivo.

Un libro pues de construcción, pero que a mi entender es uno de los más interesantes que se han escrito sobre arquitectura durante los últimos años. Un libro que debería figurar en cualquier bibliografía académica pero, desde luego y sobre todo, en las bibliotecas de los arquitectos. Un antídoto ante tanta banalidad y desconocimiento de la inexorable realidad física de la arquitectura. Un libro que permite descubrir contenidos ciertos de la forma arquitectónica frente a la visión más caligráfica y banal de la misma.

Andrea Deplazes (Ed.)
Construir la arquitectura.
Del material en bruto al edificio.
Un manual
Gustavo Gili, Barcelona, 2010
555 páginas; 55 euros