Fuente: Batlle i Roig

La propuesta se ha desarrollado a partir de tres aspectos estructurales. El primero hace referencia a la estructura urbana del parque. El parque se organiza a través de dos vías rodadas que lo definen perimetralmente: una ya existente, la autovía S-20, y otra creada especialmente, paralela a la Avenida de los Castros, que remata el parque por el lado de las universidades. La entrada principal, coincidente con la rotonda del Pabellón de Deportes, da acceso rodado al parking principal y al parque a través de una arboleda que culmina con un mirador sobre la vaguada y un anfiteatro verde.
Fotografía: Jorge Poo

La propuesta se ha desarrollado a partir de tres aspectos estructurales. El primero hace referencia a la estructura urbana del parque. El parque se organiza a través de dos vías rodadas que lo definen perimetralmente: una ya existente, la autovía S-20, y otra creada especialmente, paralela a la Avenida de los Castros, que remata el parque por el lado de las universidades. La entrada principal, coincidente con la rotonda del Pabellón de Deportes, da acceso rodado al parking principal y al parque a través de una arboleda que culmina con un mirador sobre la vaguada y un anfiteatro verde.
El segundo nivel de proyecto tendría que ver con la estructura morfológica del parque. La estrategia para la organización del parque surge de la intención de reproducir sobre el lugar la morfología revisada del océano Atlántico, reproduciendo de forma estilizada su contorno para producir los recorridos perimetrales y dejar el océano en sí como reserva para la colonia de carrizo existente. Los contornos se materializan en forma de taludes vegetales escalonados que bordean todo el parque solucionando los grandes desniveles existentes. Estos taludes dispuestos en forma de bancales contienen vegetación en sus tramos horizontales y generan las escaleras, rampas y anfiteatros que permiten dar la continuidad necesaria a este nuevo limite geográfico. Los taludes escalonados estructuran el parque en tres niveles topográficos que organizan los principales recorridos: uno por la zona baja, junto al carrizal, el siguiente a media ladera, conformando las campas de descanso y juegos y un tercero en paralelo a las vías perimetrales. En sentido transversal los caminos cruzan el carrizal mediante pasarelas elevadas que inciden mínimamente en la estructura hidráulica y biológica de la colonia. Estas pasarelas resiguen morfológicamente algunas de las trazas que sobre el Atlántico se han producido: la ruta de Cristóbal Colón y Juan de la Cosa, las rutas esclavistas, las rutas comerciales entre Europa y Estados Unidos, etc. mientras que otras reproducen las trazas virtuales de los Trópicos de Cáncer y de Capricornio o la traza del Ecuador.
El tercer y último nivel tendría que ver con la estructura vegetal. La especial disposición del parque, reproduciendo la morfología del océano Atlántico, nos permite mantener en su centro la zona equivalente al océano propiamente dicho, el sistema de carrizal existente, completándolo en algunos sectores y rematándolo con un lago artificial. El resto de la vegetación del parque busca identificarse con su propio trazado. De esta manera se proyecta un arboretum centrado en la vegetación de carácter atlántico y ordenado según las franjas geográficas en las que el propio parque se organiza.









Ficha del Proyecto
Ubicación:









Ficha del Proyecto
Ubicación:
Santander
Cliente:
Cliente:
Ayuntamiento de Santander
Autores:
Autores:
Enric Batlle, Joan Roig, arquitectos
Colaboradores:
Colaboradores:
Alber Gil, arquitecto, Elena Mostazo, igeniera agrónima, APIAXXI, ingeniería
Descripción:
Descripción:
Parque Atlántico en la Vaguada de las Llamas
Superficie:
30ha
Fecha proyecto:
Fecha proyecto:
2006
Fecha obra:
Fecha obra:
2008
Fotografía:
Jorge Poo









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