Fotografía: Matthias Herzog
Juan Elvira (Badajoz, 1970), Enrique Krahe (Madrid, 1970) y Clara Murado (Lugo, 1970) son arquitectos. Han repartido su actividad entre la práctica profesional, la docencia, y una labor crítica y editorial. Su oficina conjunta, MEK Design, tiene oficinas en Madrid y Delft (Holanda).
La residencia de estudiantes Teknobyen en Trondheim (Noruega) es el resultado de una propuesta ganadora del concurso internacional Europan IX realizada por Clara Murado, Juan Elvira y Enrique Krahe (MEK Arquitectos).
Desde la convocatoria del concurso hasta la finalización del edificio el pasado verano, un amplio conjunto de actores nacionales e internacionales -Europan, Sit (promtor), NCC (constructora), Murado+Elvira+Krahe (MEK arquitectos), Link Arkitektur (estudio asociado), el Ayuntamiento de Trondheim, Europan Noruega, NTNU (universidad), asociaciones vecinales y otros promotores privados- han tomado parte activa en el desarrollo del proyecto, en un proceso complejo y lleno de desafíos. Esta comunidad profesional global se ha beneficiado de este contexto compartido y múltiple para dar respuesta a los intereses específicos de la comunidad local. De este modo, agentes de distintas culturas y formación han cooperado en la creación de nuevas formas de innovación. Todos ellos han hecho alguna aportación relevante, en una negociación continua que ha tenido como resultado un edificio en estrecha relación con la ciudad en que se asienta, Trondheim.
El proyecto trata de unificar situaciones de total intimidad con las ocasiones de extroversión y colaboración propias de una residencia de estudiantes. Su volumen asume la compleja situación urbana existente, sin perder por ello autonomía, para extraer potencial de su entorno y de unas condiciones climáticas y de soleamiento muy específicas.
Los estudiantes comparten un espacio único formado por un gran cuarto de estar común y una súper-cocina autogestionada. Este condensador social es un espacio experimental para el uso y disfrute simultáneo de 116 personas. En su desarrollo, el proyecto ha tratado de preservar esta idea fundamental: el fortalecimiento de los lazos entre todos los que componen la comunidad de residentes, animándolos a crear sus propias reglas, responsabilidades compartidas y modos inesperados de equilibrar sus intereses personales.
Nuestra intención ha sido emplear el programa de necesidades como la herramienta de diseño clave para transformar el modo de vida de los estudiantes, en especial su manera de relacionarse con sus compañeros de ‘familia’.
El núcleo del edificio consiste en una sala multiusos abierta y flexible, en la que pueden organizarse diferentes ambientes. En sección, este vacío está rodeado por las cadenas de habitaciones. La organización general del edificio se corresponde con bandas transversales que constituyen el pautado espacial y funcional del mismo. Las habitaciones replican esta pauta, organizándose en bandas funcionales (espacio de almacenaje, baño prefabricado y cama).
En concordancia con una iniciativa local que está promocionando Trondheim como una ‘ciudad de la madera’, y en búsqueda de nuevos retos en relación con el uso de este material en edificios de grandes dimensiones, el volumen exterior en su totalidad está revestido con tablas de madera de pino, dispuestas con distintos tratamientos y texturas. Debido a una normativa que considera la calle Elgesetergate una carretera y no una calle, no era posible orientar habitaciones abiertas hacia la misma. Así, las fachadas laterales, este y oeste, se conciben como gruesos planos ciegos sólo perforados por los corredores y el espacio colectivo. En concordancia con el pautado global del edificio en bandas transversales, estas dos fachadas forman un cierre lateral terso y continuo de madera teñida de negro. Las fachadas norte y sur longitudinales emplean las mismas piezas de madera para conseguir, por el contrario, un tratamiento estriado vertical.
Más allá de ser un objeto aislado y autorreferencial, la residencia Teknobyen es un edificio que entabla un diálogo con la ciudad y sus códigos, y se centra en la creación de una experiencia colectiva. Hace énfasis en la innovación social, económica y medioambiental mediante la creación de un modo de vida renovado para los estudiantes, un colectivo clave en la ecología social de nuestros días, en el que maximizar los lazos interpersonales en el interior de una arquitectura, si bien modesta, comprometida.
La residencia Teknobyen está nominada al Premio Nacional de Arquitectura de Noruega de 2012, que se fallará en junio de este año, y su promotor ha sido premiado por el Ayuntamiento de Trondheim con el premio de Ahorro Energético 2012 por su óptimo comportamiento medioambiental.




















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