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lunes, 9 de enero de 2012

Sastre+Vielba Arquitectes | Finalistas Concurso Museo Santiago Ydáñez, Puente de Génave, Jaen

Fuente: Arnau Sastre - Cecilia Rodríguez Vielba



La cualidad de observatorio de la propuesta tiene una naturaleza dual, ver y ser visto. El emplazamiento de la propuesta también disfruta de esta doble condición de ser paisaje y ser pueblo, así la plaza del Museo que conecta con la plaza de la Iglesia de San Isidro es un recorrido más de los itinerarios urbanos y el inicio del paisaje de olivares.

La disposición vertical del observatorio permite la intensificación de un recorrido en el paisaje que va desde el curso del arroyo hasta elevarse por encima de la primera loma de olivos que se abre a la sierra. La vivencia doméstica de esta variación la permite esta implantación geográfica.

Esta ascensión hacia un paisaje con más cielo nos deja a cada uno mirando una obra de Santiago Ydáñez y en la memoria nuestra propia visión de Puente de Génave.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Arnau Sastre, Cecilia Rodríguez, Pol Viladoms | Europan 11. Alcalá de la Selva. 1er premio

Fuente: Arnau Sastre 

La herencia del lugar.

Durante un kilómetro y medio, una suave pendiente acompaña el recorrido que une Virgen de la Vega y Alcalá de la Selva. Definiendo esta vega: a poniente la ladera constante de la sierra, el fondo sobre el que se recorta Alcalá, y por el este el relieve se abre en los pasos que la conectan con el resto de la comarca. Marcando el recorrido las huellas del vínculo entre las dos poblaciones: desde las construcciones de la Ermita de Virgen de la Vega, el Humilladero y los lavaderos públicos a las claras trazas de las alineaciones de chopos. La senda fluvial dibuja el punto más bajo de este recorrido. La naturaleza define este lugar sobre el que el núcleo de Alcalá y su Castillo ejercen una presencia tutelar. Su silueta define una constante sobre la que se presentan los acontecimientos del paisaje: de pronto sobre se adelanta el macizo rocoso de la Piedra del Sapo o encuadrado entre los chopos se nos presenta el castillo y quizá sobre una peana de viña veríamos la silueta de este cerro habitado.


Habitar la naturaleza.

¿Se puede entender el proyecto desde el paso del tiempo o haciendo de él la materia principal?

Trabajando con la naturaleza puede ser un camino. Uno de los valores de la naturaleza es hacernos conscientes de la presencia del tiempo. Podemos aprender el paso del tiempo en la floración blanca, en las ramas cargadas de verde que presagian el fruto o las hojas rojizas que acabaran en el suelo de los troncos pelados en invierno. El proyecto debería ser capaz de condensar, de hacer visibles estos momentos especialísimos en el lugar. Podría una viña ser el Guggenheim cambiante, rojo, verde, o amarillo de un kilómetro y medio que nos defina esos highlights que ejerzan de polo de atracción a este lugar. El paso de las estaciones en la naturaleza además de organizar el calendario pagano de celebraciones y fiestas se podría marcar con la vida y el vino: con la floración, la vendimia o la cata del vino joven, contribuyendo así a crear los hitos que puedan desestacionalizar la oferta.


La buena vida. 

Hedonista es el adjetivo que acompaña a cualquier actividad en vacaciones. Plantear la propuesta como el marco dónde esta vida se pueda desarrollar. El trozo de tierra en la vega y la vivienda en el pueblo como el haz y el envés de este habitar. Una vida que se da siempre que se puede: fines de semana, puentes o para la fiesta del vino. Habitar en el paisaje: recoger las peras cuando nos parece que están maduras, comer con los amigos después de vendimiar, leer, dormir o conversar bajo una parra mientras se apaga el día… Si el frío lo permite. Si no en casa, en el porche abierto en el corazón de la planta y desde aquí las vides se hacen lejanas y se convierten en paisaje. Habitar también aquí en el paisaje.