Fuente: Jesús Marino Pascual & Asociados, Europaconcorsi
Fotografía: Adriana Landaluce
El delicado paisaje en el que debíamos trabajar constituía un soporte muy exigente con nuestra actuación y nos demandaba un gran esmero en la concepción del proyecto. Debíamos fundir la edificación con el paisaje, hacer natural la convivencia de la bodega con la tierra difuminando los límites entre el paisaje y la obra construida.
Su tamaño y dimensión se ajustaba a la pretensión inicial de ubicarla en el cerro, pero había que evitar una excesiva presencia de estos grandes cuerpos o naves. Debíamos empotrar la bodega en el talud, soterrando las grandes naves y dejando emerger sólo aquellas dependencias que requerían luz y contacto con el exterior.
Así, el volumen edificado quedaría oculto en su gran mayoría, manteniendo la continuidad del manto vegetal y, a su vez, dotando a la bodega de un equilibrio térmico y acústico excepcional.
Su tamaño y dimensión se ajustaba a la pretensión inicial de ubicarla en el cerro, pero había que evitar una excesiva presencia de estos grandes cuerpos o naves. Debíamos empotrar la bodega en el talud, soterrando las grandes naves y dejando emerger sólo aquellas dependencias que requerían luz y contacto con el exterior.
Así, el volumen edificado quedaría oculto en su gran mayoría, manteniendo la continuidad del manto vegetal y, a su vez, dotando a la bodega de un equilibrio térmico y acústico excepcional.












2 comentarios:
El edificio de las bodegas Darien es un cúmulo de despropósitos. Por circunstancias personales he tenido la oportunidad de visitarlo y no hay por dónde cogerlo.
Lo ha hecho Juan Marino Pascual igual que lo podría haber hecho Joaquín Torres, esto es el "Sálvame Deluxe" de la arquitectura española contemporánea.
Un saludo!
Creo que esto no es buena arquitectura. Nos hemos vuelto un poco locos no?
Javier Marin
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