Acabo de leer uno de esos libros que hace tiempo que me aconsejaban. Se trata de El Elogio de la Sombra, un ensayo estético del escritor japonés Tanizaki.Quería recomendarlo fervientemente. Me ha parecido formidable. Recrearse en cada una de las descripciones, imaginar los efectos producidos por la superposición de lo que en principio no se puede superponer, como es la sombra.
Hace un tiempo colgué también una referencia a Atmósferas de Peter Zumthor y podría hacer lo mismo con su Pensar la Arquitectura. Lo curioso del caso es ver como aquello que fascina al grisón, es prácticamente lo mismo que relata el japonés.
He aquí la paradoja a la que no he parado de dar vueltas. Tanizaki comenta en alguna de sus líneas la occidentalización de la estética oriental, y tenía toda la razón viendo hoy la arquitectura, casi aséptica, japonesa. Con lo que no contaba Tanizaki era que una de las corrientes más influyentes en la estética occidental 80 años después a su ensayo, fuese en una dirección semejante a la estética tradicional japonesa anterior al siglo XX.
"Lo bello no es una sustancia en sí, sino tan sólo un dibujo de sombras, un juego de claroscuros producidos por la yuxtaposición de diferentes sustancias"

3 comentarios:
Quinze anys després d'haver-lo llegit, encara recordo la sensació entre neguit (per com havia de mirar el meu entorn d'ença en d'avant) i benestar (per la sort de tenir la professió que exercim). Es un plaer per als teus sentits llegir aquest llibre.
Jo també el recordo com meravellós. I dels que vaig rellegir.
Este verano conocí a un Japones que me dijo que este libro era su biblia. Efectivamente lo tenía en su mochila y me aseguró haberlo leído más de 15 veces.
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